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miércoles, 31 de octubre de 2007

Prehistoria

Estudios antropológicos nos dicen que la mujer prehistórica no estuvo sometida al varón, si no por el contrario, las comunidades de nuestros antepasados dependieron de su triple función como procreadora, organizadora y productora. Las pruebas arqueológicas evidencian que el primer Dios generador/controlador (hace unos treinta mil años) fue concebido y reconocido como mujer durante más de 20 mil años, y que no hubo más divinidad que la Gran Diosa. Es por eso que la figura femenina del arte paleolítico temprano se representaba desnuda, con atributos sexuales exagerados, obesa (como símbolo de fecundidad) y con el rostro desdibujado. A pesar de ser el mismo periodo, en la última fase del Paleolítico europeo se observa una evolución de la figura femenina. Como se aprecia en la estuatilla, las mujeres aparecen estilizadas con rostro y rasgos menos exagerados. Ambas esculturas son de piedra o marfil, encontradas desde Liberia hasta Francia.


Venus de Lespugue Venus estilizada de Buretj

Durante el periodo Mesolítico la figura humana se volvió el eje central de la pintura; en donde se representaban además figuras con extraordinario valor narrativo, intenso dinamismo vital. Repetidas veces se representan las luchas entre distintos bandos de arqueros, movidas y dinámicas escenas de caza, carreras de arqueros, danzas y escenas relacionadas con la agricultura y ganadería. Entre las manifestaciones más impresionantes se halla la de Cogul (Lérida), que representa una ceremonia en la cual un grupo de mujeres danzan con faldas alrededor de un hombre. Como se aprecia en esta pintura, la figura femenina no representa la fecundidad a través de vientres abultados u obesidad, si no, a través de senos exageradamente grandes; el cuerpo está vestido y no presenta formas naturales, más bien conceptos.

En el periodo Neolítico el arte se considera abstracto. Los seres naturales se convierten en meros símbolos que fijan la idea, el concepto; la figura humana se reduce a la ejecución de dos o tres trazos geométricos, generalmente se transforma en una línea vertical con círculos que representa las extremidades, o en un triángulo con dos puntos para indicar los ojos. La siguiente figura pretende demostrar esta evolución en la concepción y los trazos, sin embargo, no se encontraron imágenes propias de mujer.



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